Oasis Noviembre 25 de 2008
A un monarca le contaron que en cierta aldea vivía un hombre sabio rodeado de muchos discípulos. Un día el rey decidió disfrazarse, viajó a aquella aldea y le preguntó al sabio: - Quiero que me digas cuáles son esas valiosas enseñanzas que transmites a tus discípulos. - Son únicamente dos, repuso el Maestro: amar a Dios con todo el corazón y lavarse bien la parte trasera del cuello. El monarca no salía de su asombro y no veía ninguna conexión entre ambas cosas y la sabiduría. - Lo primero lo entiendo, dijo, pero ¿qué fin tiene aprender a lavarse esa parte del cuerpo? - Así, con algo tan curioso, valoran lo invisible, van a la esencia y descubren el mundo de la interioridad y lo fundamental. Las personas buscan respuestas en lo exterior, pero lo que vale sólo se ve con los ojos de alma. Es un rito para ir más allá de lo aparente y ver lo que pocos ven.
martes, 25 de noviembre de 2008
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